martes, 12 de mayo de 2015

En mayo se celebra el Mes de la Masturbación


Socialmente es tácito que los hombres se masturban con una frecuencia mayor que las mujeres, y a nadie le resulta chocante escuchar tal confesión en una charla de amigos; en cambio las mujeres no lo admitimos fácil y, si lo hacemos, lo que provoca es morbo. Sin embargo, la imagen de una mujer tocándose también erotiza a otras mujeres. A mi al menos me encanta (por eso encontrarán en este sitio muchas imágenes alusivas al onanismo femenino).
Cuestión es que en los Estados Unidos durante todo Mayo se celebra nuevamente el Mes de la Masturbación en homenaje a Joycelyn Elders, una cirujana que en 1995 tuvo la lucidez de mencionar en un programa de TV que el autoplacer “es algo propio de la sexualidad humana, algo que debería ser enseñado”, por lo que hasta propuso incluirlo en el programa de educación sexual de las escuelas. A la pobre la echaron del trabajo al día siguiente. La marca de juguetes para adultos Good Vibrations en solidaridad con ella instituyó entonces el Mes Nacional de la Masturbación, invitando a la población darse placer con lo que tuviera a mano, juguetes etc. 
Claro, la invitación corre para todos y todas, aunque para las mujeres tiene una importancia especial. Se cree que el 80% no alcanzamos el clímax solo con la penetración y que en la mayoría de los casos sucede por desconocimiento completo de la geografía genital, algo que se consigue masturbándose. Aunque no es esa la razón excluyente para hacerlo. Es una práctica independiente de la pareja, uno NO se masturba solo a falta de un partennaire. El ejercicio es tan placentero como cualquier otra actividad en solitario, desde abrir un vino a la noche, sumergirse en un libro, viajar sin mochila, tirarse al piso a escuchar música o tomarse un café al sol. Yo dudo de quienes no pueden hacer nada de todo esto sin pasárselo bien consigo mismo.
Hay otros argumentos, algunos de peso médico, en favor de la masturbación: mejora las relaciones en pareja, permite tener control sobre el propio cuerpo, ayuda a conciliar el sueño nocturno gracias a la liberación de endorfinas que trae el orgasmo y es un poderoso analgésico, alivia dolores menstruales y, obvio, combate el estrés.
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