viernes, 16 de agosto de 2013

4 juegos sexuales con tu boca

La boca, de acuerdo con la teoría freudiana, es el primer lugar donde se experimenta el deseo sexual. Es el portal a través del cual se descubre el confort, seguridad y amor, en primero instancia de la familia después, de la pareja. Pero, ¿la boca puede ser parte de los juegos sexuales?

Científicos de la Universidad de Texas descubrieron que cuando se da o recibe un beso, el cerebro aumenta la producción de dopamina, una hormona asociada al deseo, y de serotonina, hormona asociada a los sentimientos que se pueden tener por otras personas.
¿Boca juguetona?
1. Cambiar temperatura. Puedes emplear un hielo, colócalo en tu boca mientras besas a tu compañero. El contraste entre lo cálido y frío y lo húmedo de tu cavidad lo harán experimentar una gran excitación.
2. Chupetones. Proporcionan un tipo de estímulo muy parecido al de la lengua, solo que la habilidad principal está en el juego de ceñir la zona estimulada con mayor o menor intensidad con los labios. Y en darle mayor o menor humedad. Salvo el interior del pabellón auricular y el ano, así como otras zonas donde los labios sólo pueden besar, el resto del cuerpo puede ser susceptible de ser estimulado a través de los chupetones.
3. Mordidas. Los dientes también son una parte de la boca que pueden intervenir en los juegos sexuales; sin embargo se deben emplear con cuidado, ya que cualquier descuido puede provocar lesiones dolorosas y desagradables. Las áreas corporales más ideales para recibirlos son: las orejas, los labios, el cuello, los pezones y los genitales. Recuerda, no se trata de proporcionar dolor, sino otra clase de estímulo con la amenaza del dolor.
4. Lamer. No en todas las partes del cuerpo se apetece recibir lametones, ni que estos sean igual de húmedos. El interior del pabellón auditivo, por ejemplo, es muy sensible a la acción de la punta de la lengua, pero la mayoría de las personas prefieren que este contacto sexual no sea tan húmedo. Los pezones, también aceptan diferentes grados de humedad. Y aquí, no conviene olvidar los pezones masculinos; que son sensibles a este tipo de acción.
El cuello, el pecho, el torso, las nalgas, las ingles, los genitales (el glande del pene y del clítoris, los labios menores de la vulva, los testículos), el periné y el ano. Todos ellos pueden estimularse (con lentitud, con rapidez, con presión intensa, casi sin presión) con la lengua es una forma muy eficaz a la hora de procurar sensaciones eróticas.
Recuerda, tú tienes el poder y la última palabra en lo que a tu sexualidad se refiere. El cariño y deseo tienen una representación en el campo sexual: respeto y confianza. ¡Cuídate!
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